Todos queremos el techado Preguntar también

Las obras en el Monumental ya comenzaron. Las máquinas están ahí, los números están firmados, y la imagen de ese estadio con techo que tanto soñamos empieza a tener forma concreta. 

Nadie en La Tradicional va a ponerse del lado equivocado de la historia: el techado es una obra que River necesita, que los socios queremos y que el club tiene derecho a tener. 

Dicho eso, precisamente porque somos hinchas y somos socios, tenemos la obligación de mirar los números con los ojos abiertos. Lo que la dirigencia dice El presidente Stefano Di Carlo fue claro: el financiamiento del techado no va a tocar el presupuesto del fútbol profesional. 

El argumento es que el préstamo de U$S 100 millones obtenido del BID Invest y la CAF tiene tres años de gracia, y que se va a repagar exclusivamente con los ingresos que genere el estadio ampliado una vez que esté terminado, en 2029. 

Suena razonable. Y el hecho de que River haya conseguido financiamiento multilateral directo —algo inédito para un club de fútbol en América Latina— es un logro institucional que hay que reconocer. 

Lo que los números muestran Sin embargo, cuando uno se sienta a leer con calma la estructura financiera completa, aparecen algunas preguntas que merecen respuesta. 

La primera tiene que ver con los ingresos comprometidos. El contrato firmado con Live Nation, DF Entertainment y Dale Play Live garantiza USD 110 millones entre 2027 y 2036, repartidos entre la exclusividad de recitales y los Naming Rights del estadio.

Esos ingresos son la columna vertebral del repago del préstamo. Bien. El problema es que, al estar totalmente asignados a ese fin, dejan de estar disponibles para cualquier otra necesidad del club. 

Si en algún momento los ingresos por torneos caen —una eliminación temprana en la Libertadores, una baja en la masa societaria activa— la tesorería no podrá compensarlo con la caja de los shows o del nombre del estadio. Esa plata ya tiene dueño.

La segunda pregunta tiene que ver con la empresa constructora. El proceso de licitación fue transparente y supervisado por Deloitte y escribanos públicos, lo cual está bien. 

Pero la oferta ganadora de Grupo ENG S.A. resultó un 28% más barata que la segunda propuesta y más de un 85% por debajo de la tercera. En contratos de obra a precio fijo, esa diferencia no es una simple ventaja competitiva: es una señal de alerta. 

Si los costos reales superan lo que la empresa presupuestó, el riesgo de parálisis de obra o de renegociación forzada en plena construcción es real. Y el plazo de entrega coincide con el Mundial 2030, lo que convierte cualquier demora en un problema que excede al club.

La tercera tiene que ver con el uso del estadio. Para sostener el esquema financiero, el Monumental necesita hacer al menos 12 recitales anuales de gran envergadura. Nadie dice que eso sea imposible. 

Pero sí es un dato que el campo de juego va a soportar una carga de uso intensivo en un entorno semicerrado. El césped híbrido tiene sus límites, y los costos de mantenimiento y reposición van a existir. La pregunta es de dónde salen. 

¿Y entonces? Desde La Tradicional no venimos a frenar la obra ni a hacer oposición porque sí. Venimos a dar una mirada crítica sobre los números del club que amamos. 

Herramientas como una cuenta separada exclusiva para los fondos del techado, una comisión de socios técnicos que siga de cerca el avance de la obra y la salud financiera del contratista, o una cláusula que ponga en cabeza de las productoras el costo de cualquier daño al césped podrían ser instrumentos razonables de fiscalización que necesita un proyecto de esta envergadura. 

El Monumental techado va a ser una obra histórica. Que los números también lo sean, para bien.

Por Leandro Menendez Jefe de Prensa   

2 comentarios:

Anónimo dijo...

River es River y siempre lo vamos a apoyar desde la Agrupación Tradicional

Riky Montemurro dijo...

A River desde la Agrupación Tradicional siempre lo vamos a apoyar