A 8 meses de los comicios en River Plate el circo electoralista abrió sus puertas mostrando las mismas miserias de siempre.
Predominan payasos tristes, magos tan truchos que quedan evidencian en el primer acto y un otrora cotillón conmovedor ya aparece desgarrado mostrando la verdadera intención de algunos impulsores que ensuciaron así el sentimiento genuino del pueblo riverplatense a nuestros gloriosos colores y al máximo ídolo millonario.
También aparecen los medios con sus intereses, algunos periodistas "operados" o "ensobrados" y la utilización de páginas electrónicas como independientes, ocultando que en realidad pertenecen a agrupaciones políticas o que están ligadas a ellas.
Este poco alentador panorama lleva al riesgo cierto de seguir cayendo en la clásica trampa: Forzar la polarización entre diferentes collares pero manteniendo en el poder al mismo perro.
En verdad el incuestionable camino degradante de River Plate - que sólo puede ser negado por los necios - lleva ya largo tiempo. Ello debería obligar para que la elección no sea sólo para cambiar de "nombres", sino para lograr el cambio de paradigma y retornar al camino institucional que condujo al crecimiento hasta llegar a ser el más grande lejos.
Por eso recurrimos, una vez más, a un editorial de Charro en A River lo quiero (una de los pocas páginas independientes) que describe bastante acertadamente la situación elecoral con el título Uníos contra el diablo y que lleva la siguiente ilustración.
La elección no debe ser para cambiar de nombres, debe cambiarse el camino
En estos meses se hizo muy común ver las primeras encuestas preeleccionarias, esas encuestas en muchos casos truchas, en otros decorativas, en otros que sirven para conocer mejor las necesidades del socio (no para idear planes y propuestas que lo solucionen sino para idear un discurso rápido y facilista que convenza al electorado) y la mayoría sirven para conocer posicionamientos reales y mentirle al resto sobre la realidad.
A raíz de estas primeras encuestas, muchos temen una posible reelección de DAP. No está cerca de aglutinar un porcentaje ganador pero muchos lo ven importante ante una elección con 10 listas o un electorado disgregado o desmotivado.
El presidente tiene un electorado cautivo (entre quienes lo idolatran de su época de futbolista, quienes piensan que ¨robar¨ era lo que hizo Aguilaucha y esto son ¨simples¨ mentiras de los opositores o ¨errores¨ del sistema, entre quienes piensan que las elecciones se dividirán entre aguilaristas y passarellistas entonces deciden alinearse en ¨este lado del mal¨, entre quienes piensan que DAP tuvo que tomar un barco casi hundido y que apenas tuvo tiempo para poner parches y finalmente quienes aprovechan los beneficios económicos o de poder de la gestión) y encima tiene los beneficios que da tener el manejo de todo el aparato eleccionario (cuando hay corrupción se puede aumentar el electorado, borrar meses impagos, sumar antigüedad, votos fantasmas, aprovechar los datos del padrón electoral, aprovechar el poder publicitario de la prensa deportiva, hacer obras que se pagarán en el futuro...).
Con todo este armamento, el único proceso en los últimos 40 años que no pudo conseguir mantenerse 8 años en el poder y que no perdió por el desgaste mismo de los años en el poder, fue Hugo Santilli (lo que tuvo que ser su gestión para haber sido el único presidente con una Libertadores, Intercontinental e Interamericana pero igual perder). DAP hizo todos los méritos para deambular por el mismo camino pero el miedo a su reelección está instalado (especialmente porque con su incapacidad igual logró ser presidente).
Ante este escenario, los antipassarellistas (80 y pico % del electorado?) reclaman la unidad absoluta para enfrentar el ¨mal¨, piden unidad ante el ¨diablo¨, algo así como todos unidos venceremos (?). Lo que hay que ver es de donde sale el discurso, cuantos caen en el discurso, que significa esa unión y cuantos diablos hay en nuestra institución.
El primer punto importante de los porcentajes es que no son números inamovibles y mucho menos números de interpretación unidireccional. Ante la encuesta con más de 10 nombres, lo importante es saber por quien se votaría en caso que en la elección quedaran solo 4 y en que casos no se votaría por determinado candidato.
El ejemplo de las últimas elecciones es clarísimo, D´onofrio sumó porcentajes y olvidó que muchos no lo votarían al unirse a Hugo Santilli (incluido su ¨figurita¨Enzo). Para colmo de males sumó a amigos de Aguilaucha y a gente relacionada con Mario Israel que estaba siendo parte de la gestión y de pronto, los porcentajes que pensó sumar, empezaron a restar (ni hablar de las divisiones internas que acarreó en la última semana y posterior a las elecciones). Fue tan notorio que la lista se había convertido en una bolsa de mal gusto (muchos de ellos muy podridos) que este olor tapó incluso el mal olor de otras listas. Que un candidato sin capacidad, sin plan de gobierno (el problema menor a la hora de ganar), sin el aparato mayoritario, sin grupos económicos alrededor, enfrentado a grandes grupos económicos y de poder interno, lo haya derrotado marcan lo estúpida que resultó la unión.
Se presenta la reelección y muchos precandidatos exigen la misma unión con el sueño de enfrentar a un candidato sin posibilidades. La misma bolsa de gatos ante el mismo candidato impresentable que encima ahora tiene varias heridas de muerte como para pelear, la misma unión de gente que dice querer al club y que trabaja por el bien del club, la misma gente que participó de la época más nefasta del club (esa gente que cree que el descenso fue la mancha pero que quieren esconder todo el proceso que llevó a tener semejante presidente y a un club arrodillado suplicando la misericordia que nunca llegó), la misma gente que no puede dar un paso al costado para que otros detenten el poder, la misma gente necesitada de protagonismo y agazapada para llegar a la toma de decisiones, la misma gente que piensa que el problema no es la cantidad que se roba sino la cantidad de ingresos que se genera (si entran 10 y se roba 5 está bien mientras se mantenga el negocio, el problema es que se generen 2 y se roben 4 destruyendo el negocio).
Es cierto que una elección con 10 candidatos implicaría hacerle el caldo gordo a la posibilidad reeleccionista de DAP, tan cierto como que la participación de una lista passarellista frente a otra aguilarista abriría la misma caja de Pandora. La unidad de impresentables manifiestos de un lado y del otro es peligrosa (así como también lo es la de paracaídistas) pero es un mal necesario si con ello se consigue unir una lista con candidatos que no hayan tenido poder en los procesos devastadores y tengan detrás gente honesta que pueda trabajar correctamente. No olvidemos que detrás del ¨poder¨ presidencial se esconden decenas de poderes capaces de doblegar a cualquiera (como ejemplo vale Cantero) y de eso solo se salva con los controles construidos desde la honestidad.
El camino de recuperación de River Plate es complicadísimo y será arduo a pesar de que todos quieran mostrar un camino sin espinas, a la vuelta de la esquina y con la misma gente que ya hizo el mal. La elección que viene no se debería tratar de saber quien fue peor para la historia del club (Aguilaucha o DAP), sino quien está capacitado para sacarnos de este círculo maldito, corrupto y de mediocridad en que nos metieron. La salida no está en seguir el camino con gente ¨modernizada¨ sino en que nos saquen de esta senda.
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