El festejo fue en todo el país llenando todos los lugares, una verdadera alegría
por Fernando Enrique Sala
Todavía sumido en la que se puede considerar la emoción más grande que tuvimos los Riverplatenses en los últimos tiempos, busco el desahogo en cada palabra mientras van pasando por la mente -una y otra vez- las imágenes del Monumental repleto, colorido y explotando - casi como en la Libertadores del 96 -, los goles de Mercado y Pezzella, el pitazo final, la vuelta, el llanto de Gallardo...
La verdad, cuesta mucho encarar un comentario despojado de sentimientos. Y más allá de rendimientos individuales enormes, goles decisivos y una campaña excepcional, creo justo apelar a la memoria para poder ubicar a este título y a este año 2014 entre los grandes de la historia de RIVER.
Cada uno de ustedes podrá corregirme si no es así, pero por las circunstancias, por el eterno rival vencido y desmoronado, por el festejo increíble, por la explosión y por la gran devoción por lo que generó este equipo.
No creo estar muy errado si colocamos a la consagración a la altura de la de aquel glorioso Metro 75, ese de la vuelta después de 18 años de sufrimientos, logrado de la mano del gran Angel y el Beto como así también de la primera Libertadores con el RIVER del Bambino y el golazo del Bufalo Funes o la segunda Libertadores con los goles de Crespo, la manija del Enzo y la conducción de Ramón, momentos cumbres de los 113 años del Club.
Cómo no poner también a este imborrable e histórico año 2014 a la altura de los años dorados donde se obtuvieron esos logros mencionados: el año ´75 que se coronó con un Bi-campeonato; un año ´86 con tres vueltas gloriosas que incluyó nada menos que torneo local, Libertadores e Intercontinental en Tokio.
Y sin dudas los años ´96-´97 plagados de éxitos y vueltas olímpicas. Estoy seguro que el paso del tiempo me dará la razón sobre el significado de esta Sudamericana.
Después de padecer durante años en la sombra por dos presidentes ineptos que hundieron a RIVER en todo sentido, hoy salió el sol de la mano de una dirigencia seria, que evidentemente solo piensa en lo mejor para el Club. RIVER volvió a ser RIVER. De entrada nomás, un campeonato local y la supremacía sobre el rival eterno.
Luego, ante la incertidumbre que trajo el alejamiento sorpresivo de Ramón, la dirigencia confió en un técnico joven que se transformó en el mentor de una banda sinfónica que tuvo momentos de un juego lujoso y efectivo olvidado por años.
El mismo Gallardo que predicaba futbol de alto nivel en el verde césped, ahora de saco y corbata, fue capaz de concientizar a un grupo de jugadores, trasmitir una idea y poner a RIVER a la altura de los grandes equipos de su historia.
El "estilo Gallardo" que potenció a jugadores de nivel medio y magnificó a otros, terminó coronando el inicio de su ciclo con un título merecido y bien grande, para devolvernos al plano internacional -nada menos- confirmando lo que el mundo del futbol en general decía de este equipo: es el mejor del futbol argentino.
Es cierto que fue perdiendo la frescura inicial con el correr de la exigencia y el lógico cansancio físico, pero aún así, llegó para pelear hasta el final en dos competencias y ya se metió una en el bolsillo.
Sin dudas se ganó el torneo legítimamente con el invicto como frutilla del postre. Con momentos de buen futbol, con personalidad, con actitud, con la dosis necesaria de suerte que todo campeón necesita, pero con una determinación y una actitud que sorprendió a propios y extraños.
En una opinión totalmente personal, creo que Barovero ya entró en la galería de los 5 mejores arqueros de RIVER, algo que podrán confirmar o refutar mejores conocedores del puesto. Fue determinante en esta Copa con intervenciones importantes y equivalentes a un gol a favor.
Sánchez y Rojas no tuvieron su mejor noche, pero jugaron a gran nivel la Copa. Tanto que al uruguayo su constante despliegue y aporte general lo catapultó a ser uno de los 3 mejores rendimientos y dió lugar a un primer llamado a su selección. Fundamental para este RIVER, tanto como el aporte silencioso de Rojas.
Las dudas que generó la lesión de Kranevitter con la inclusión de Ponzio y Rodríguez alternativamente, se disiparon recién al final, cuando Leo se transformó en un león tanto en Colombia como en el Monumental, luego de algunos inexplicables excesos de fuerza.
¿Que decir de Piscu? Fundamentalmente, que ya quedó en la historia grande de RIVER y va a perdurar en la cabeza de cada hincha por su exquisita pegada, sus asistencias precisas y sus goles decisivos -especialmente el del superclásico y en Colombia- Si hay que destacarlo, es quién fue sin dudas el punto más alto del equipo. Y pensar que este nuevo “poeta de la zurda” llegó en silencio y para ser suplente de Lanzini…
Mora aportó su cuota de gol y sacrificio con altibajos. Teo deslumbró con su inteligencia para manejar los tiempos y su visión como pivot para buscar la mejor terminación de jugada. Pero en su contra, jugó su escasa capacidad de definición y cierta displicencia para tratar algunas pelotas.
Cavegol aportó su experiencia y liderazgo acompañando hasta recuperarse al final, mientras busca su mejor forma y los pibes –algunos más que otros- aportaron su cuota cuando les tocó entrar.
En suma, RIVER fue un EQUIPO que potenció y se nutrió de grandes INDIVIDUALIDADES, una ecuación precisa dentro de la cancha para alcanzar objetivos.
El domingo será otra historia. Puede ser la yapa para el cierre de un año excepcional. Es cierto que se corre de atrás y no depende de RIVER únicamente.
Teniendo la posibilidad latente, habrá que hacer bien los deberes en Quilmes y esperar una mano de Godoy Cruz. Visto ahora, fue una pena no haber sido más audaces en ese partido fundamental ante Racing dejando escapar la punta, pero son riesgos que se asumen y no hay reproches.
Eso sí: las matemáticas nos dan y las posibilidades futbolísticas de este equipo siguen intactas. Por eso sumo una firme esperanza de llevarnos también este torneo que debimos ganar caminando. Sabiendo que en fútbol 2+2 no es 4, yo apuesto por este equipo... Igualmente, nada cambiará la gloria alcanzada si no se nos da, pero vamos por todo porque somos RIVER.
Recibimos una gran alegría. Sigamos festejando que lo merecemos. Y porque no, soñando con que este sea el inicio de un largo y exitoso ciclo. Solo con observar el vasto horizonte de RIVER para el 2015, veremos que hay cosas para seguir sumando. La verdad, quiero llegar a marearme con más vueltas!!
Un abrazo millonario y campeón.
Entrada fútbol:
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