Ahora por ellos

por Sebastian Grane de La Máquina Millonaria
River obtuvo el pase a la final del Mundial de Clubes, clasificación que, en la mayoría de los medios, ya daban por descontada, hablando todo el tiempo de una final con el Barcelona, y casi despreciando al rival que el Millo debía enfrentar antes.
Pero el Sanfrecce fue un equipo que complicó más de la cuenta y que convirtió a Marcelo Barovero en figura del partido. El primer tiempo del uno fue para diez puntos, evitó la caída de su arco en tres oportunidades, con atajadas dignas del mejor arquero del fútbol argentino.

La imagen que dejó River en el primer tiempo fue bastante pobre. Hizo casi todo mal. Presionó mal, atacó mal, defendió mal y no se fue abajo en el marcador gracias a Trapito. Este fue el segundo partido que jugó el Millo en casi un mes y medio (recordemos que el 26/11 fue la semifinal de la Sudamericana y antes había jugado el 5/11) y la justificación de los malos rendimientos post Copa Libertadores era que tenían la cabeza en Japón.

Bueno, ahora tienen la cabeza y el cuerpo en el lejano oriente, pero el rendimiento sigue siendo tan malo como los vistos en los últimos tres meses. Un equipo sin ideas, que maneja la pelota sin saber qué hacer con ella, con poca profundidad y sin patear al arco.

Enfrente había un rival que venía de jugar cinco partidos en catorce días, con ritmo de competencia y con una idea clara de a que jugar. Tal vez, esa fue la principal diferencia entre ambos. Uno, el local, sabía bien a que jugaba, como moverse en el campo y como llegar para lastimar. El otro, no encontraba las sociedades, no tenía fino a su generador de juego y no generaba los espacios para llegar con peligro.

El manejo intrascendente que mostró el Millo en los primeros 25 minutos se diluyó, y desde allí, hasta el final del primer tiempo, fue el conjunto japonés el que hizo los méritos para irse al descanso en ventaja.

En el complemento River salió con otra actitud, pero con las mismas carencias. El conjunto nipón prácticamente no lastimó, principalmente porque no pudo aprovechar bien los espacios que tenía en cada contra y terminaban definiendo mal cada una de ellas, a tal punto que Barovero casi no tuvo trabajo.

Seguramente el cansancio comenzaba a sentirse en el local y cada vez se replegaba más esperando encontrar algún contragolpe salvador. Mientras tanto, el Millo tuvo un par de situaciones claras, por el lateral de Mercado, que metió un par de centros bajos que ningún hombre de la banda pudo conectar al gol.

Cuando los nervios y la ansiedad comenzaban a apoderarse de los más de 15000 hinchas que estaban en Osaka y de los millones que lo veían por televisión, y ya con Luis González y Tabaré Viudez en la cancha, llegó un tiro libre del uruguayo que Maidana, tras una floja salida del arquero nipón, cabeceó el balón al punto penal y desde allí, Alario, el goleador de los goles importantes, lo mando al fondo de la red.

El grito se escuchó en todo el mundo. A partir de allí no hubo mucho más en el partido. El Millonario aguantó sin sufrir porque el Sanfrecce se quedó sin piernas y sin ideas, solo un par de tiros de larga distancia desviados que no llevaron peligro, fueron intentos aislados para llegar al empate.

Más allá de la alegría por la victoria y la tranquilidad porque, en esta clase de partidos, contra rivales desconocidos, el Millo es el que tiene todo por perder, y si gana, “es lo que tiene que ser”,  no podemos dejar de ver que la actuación fue muy pobre.

Que no pudo abrir una defensa que esperó bien parada y que dependió de la inspiración de su arquero para no irse en desventaja en el primer tiempo. Que los desacoples defensivos casi terminan con la ilusión de millones de hinchas alrededor del mundo. Que aún no encuentra un circuito de juego aceitado que abastezca bien a los delanteros. Que aquellos que parecían tener la cabeza en otra cosa, la siguen teniendo en España o en México. Que lo que parecían ser distracciones por tener la cabeza en el Mundial de Clubes, pasan a ser distracciones sin motivo aparente.

Sin dudas que de acá al domingo habría que mejorar muchas cosas, pero no hay tiempo para hacer cambios drásticos. Por supuesto que, si se da la lógica y el Barcelona supera al Guangzhou Evergrande de China, el partido será completamente diferente. En ese caso, tal vez River vaya con menos presiones y, quizás, eso le permita jugar con más soltura.

Pero también, errores y ventajas como las dadas frente el conjunto nipón, se pagarán muy caras, y ni cinco Baroveros alcanzarán para evitar que Messi y compañía hagan daño. Es por ello que deberán prestar más atención, estar más concentrados y dejar todo en la cancha. Faltan solo noventa minutos (o 120 si hay empate) para alcanzar el máximo objetivo. Ahora  por ellos.

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Esperando por un sueño

Todas las esperas llegan a su fin. 
Estadio Nagai de Osaka
River después de 29 años de haber alzado la Copa Intercontinental que lo consagró el mejor del mundo en 1986, vuelve a en Japón para defender el honor de Sudamérica en el torneo mundialista de clubes y empieza por disputar mañana la semifinal contra el equipo local Sanfrecce Hiroshima, que ya participó en la edición de 2012, en calidad de representante del país organizador.
El elenco nipón  está viviendo un mes de diciembre como pocos. En apenas diez días, ganó la final de la J.League logrando la clasificación para la Copa Mundial de Clubes, en la que debutó con una victoria sobre el Auckland City t tres días más tarde, imponiéndose en cuartos de final al Mazembe Englebert por 3 a 0. 
Ahora está a punto de desafiar a un grande del fútbol mundial con un puesto en la final en juego, con un plantel compuesto casi exclusivamente de jugadores japoneses, excepto el brasileño Douglas y el croata Mihael Mikic, los locales se han ganado el apoyo de todo el país gracias a un juego intenso y atrevido, sin descuidar la solidez defensiva.  
Por el lado del Millo que, en este 2015 que está acabando, se adjudicó la Copa Libertadores, la Recopa Sudamericana y la Copa Suruga, además de dos torneos no oficiales más. 
Precisamente la Suruga tiene un sabor especial  ya que la consiguió derrotando hace cuatro meses por 3-0 al Gamba Osaka, que es el equipo  de la ciudad en la que se celebrará este duelo  por la primera semifinal del certamen.

Gallardo ya confirmó el once inicial, quizás por cábala - aunque no lo reconocerá públicamente y poco importa - nuevamente antes de una instancia decisiva  a nivel competencias internacionales, tal como ocurrió, por ejemplo, en la antesala de la revancha contra Tigres y en vísperas del Superclásico correspondiente a la Copa Libertadores de América.
Volvió a hacerlo  en la tarde japonesa - madrugada para la Argentina - y durante la conferencia de prensa que comenzó a las 15.43, hora nipona, el Muñeco anunció la siguiente 
formación inicial:


Marcelo Barovero; Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Eder Álvarez Balanta y Leonel Vangioni; Carlos Sánchez, Matías Kranevitter y Leonardo Ponzio; Leonardo Pisculichi; Rodrigo Mora y Lucas Alario.


Es de destacar que debido a lo que la FIFA permite en los distintos torneos que organiza los 12 jugadores restantes del plantel se sentarán en el banco de suplentes: Julio Chiarini, Augusto Batalla, Milton Casco, Emanuel Mammana, Leandro Vega, Camilo Mayada, Luis González, Nicolás Bertolo, Sebastián Driussi, Gonzalo Martínez, Tabaré Viudez y Javier Saviola.
Autoridad del encuentro
Cabe mencionar por último que el sueco Jonas Eriksson, quien ya dirigió al partido de cuartos entre el América y el Guangzhou, arbitrará la semifinal.  
Es de recordar que el nórdicfue el juez en el partido entre Argentina y Suiza en el último mundial Mundial de Brasil.

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Está definido el rival de la semifinal

por Sebastian Grane de La Máquina Millonaria
 

Lo que realmente nos interesa,  es conocer al adversario del Millonario: el Sanfrecce Hiroshima. El conjunto japonés clasificó al Mundial por ser el campeón de la J-League del país anfitrión. En la final derrotó al Gamba Osaka, un conocido del conjunto de Marcelo Gallardo, por 3 a 2 en la ida, de visitante, y empatando en un tanto en la vuelta.

Así, obtuvo el pase para enfrentar al Auckland City, campeón de Oceanía, en la instancia de octavos de final del “Mundialito” (como lo denominan los españoles).  El encuentro se llevó a cabo en Yokohama y el local derrotó 2 a 0 a los Kiwis con goles de Minagawa y Shiotani. En ese encuentro, el conjunto nipón perdió a tres de sus jugadores por lesión (Notsuda, Kohei y Kosei), dos de ellos titulares.

Lo que en principio parecía ser un encuentro parejo en cuartos de final entre Sanfrecce y Mazembe, terminó resolviéndose muy favorablemente al equipo japonés, que se quedó con la victoria por 3 a 0 (Shiotani, Chiba y Asano).En este encuentro, el Hiroshima mostró ser un equipo que intenta manejar la pelota, tratando de ser prolijo y buscando siempre una salida limpia, incluso, arriesgando demasiado cuando juega en defensa, ya que suele tocar con el arquero en situaciones comprometidas o pone defensores dentro del área para permitirle al uno tocar corto.

 Esta situación puede ser bien aprovechada por River si lleva a cabo una buena presión.El equipo africano no salía en conjunto a presionar, esto le permitía al local encontrar siempre los espacios para salir limpio y generar peligro en el arco rival. Principalmente, usaba como salida al número 18, Kashiwa, un lateral habilidoso y rápido. 

A pesar de jugar por el sector izquierdo, el jugador es derecho, por lo que siempre engancha para su pierna hábil, situación que deberán tener en cuenta Gabriel Mercado y Carlos Sánchez.Cuando no utilizaba la banda izquierda, probaba por la derecha, donde se mueve el croata Mikic (14), de manejo criterioso, atento en la marca y rápido para pasar al ataque; de una proyección suya y posterior centro, llegó el tercer gol del encuentro.

Será clave bloquear las subidas por la bandas para evitar la peligrosidad de estos dos hombres.  El otro valor a tener en cuenta es Kazuyuki Morisaki (8), conocido como Kazu. El ocho es un volante central de buen manejo que suele ser la manija del equipo. Por momentos, rota en su posición con Chiba, pasando a ubicarse como defensor central.Es en la posición del doble cinco donde el conjunto nipón genera su fútbol.

 En casi todas las jugadas tocaban de primera, en corto y buscando al compañero mejor ubicado para después hacer un cambio de frente largo o poner un balón al vació para habilitar a sus delanteros, principalmente para el brasileño Douglas, que tuvo varias ocasiones de gol pero definió todas mal.

Por último, los dos primeros goles llegaron desde un tiro de esquina. El primero en una jugada preparada, peinando en el primer palo y entrando tres jugadores libres por el medio del área chica; y el segundo un cabezazo del central Chiba. Los hombres de River tendrán que prestar mucha atención en las marcas para evitar riesgos en la pelota parada.

Otra situación que tal vez pueda aprovechar el conjunto del Muñeco es el trajín que arrastra el conjunto japonés. River finalizó la competencia el 26 de noviembre y hace una semana que está haciendo la adaptación en Japón con un buen tiempo de descanso para recuperar jugadores, mientras que el conjunto local viene de tener competencia dos veces por semana y tiene algunos lesionados entre sus filas.

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