Final de un ciclo exitoso

Borrón y cuenta nueva
por Facundo Adamoli


Los aplausos del final cierran una Era. El aliento del final y el reconocimiento a estos jugadores, deben entenderse dentro de un contexto. Ese contexto es que River pasó de la ruina a la cima del mundo en dos años maravillosos. 


No debe entenderse este final, como una forma de negar la realidad. A River no le alcanzó porque se acordó tarde de jugar, porque en definitiva, todo lo que se hizo mal anteriormente, no pudo ser tapado por unos buenos 90 minutos. 

River quedó afuera de La Copa tras ganar 1 a 0 ante Independiente del Valle por los octavos de final de la Copa Libertadores. El 1 a 0 de local, no sirvió para revertir el 0–2 en la ida.

Esta caída duele pero también ayuda. Ayuda porque en definitiva, sirve para derribar frases hechas que muy mal le hacían a la realidad actual. 

Muchos hinchas se escudaron, a pesar del mal presente del equipo, bajo una mística sin sustento. Fue una suerte de inercia lo que selló el destino de este equipo. Pareciera ser que en el encuentro pesaron todos los partidos anteriores jugados en el semestre. 

Es decir, a pesar de que River tuvo una reacción futbolística encomiable, la fortuna y las malas decisiones en los metros finales fueron los verdugos de este equipo.

Ya había sucedido en la época dulce: cuando las cosas van bien, los palos y las divididas casi siempre son a favor. Justamente, esto se vino dando de forma inversa en este último año. 

Porque si bien este equipo nunca tuvo argumentos como para merecer algo desde lo futbolístico, hay que admitir que la pelota fue un tanto caprichosa a la hora de cruzar la línea de gol.

River arrolló a Independiente del Valle durante los 90 minutos, pero no tuvo contundencia adelante por varios motivos (cada uno igual de importante que el otro).

En primer lugar, el arquero rival tuvo un desempeño que probablemente no vuelva a tener en su carrera profesional. 

En segundo lugar, el azar jugó un papel imparcial: la pelota nunca quiso ir hacia la red cada vez que tocó los palos. 

En tercer lugar, River atacó bien pero sin la frialdad para lograr vulnerar a una defensa que prácticamente vivió bajo los tres palos. 

Por último, dimos ventajas al dejar afuera desde el comienzo al siempre efectivo juvenil Lucas Alario.

Los aplausos son válidos pero no por este gran esfuerzo exhibido en cancha puede borrarse la floja tarea durante parte del 2015 y todo el 2016.  Gallardo notó una rebeldía y confió en este equipo, pero el peso del pasado fue demasiado como para revertir la marea de errores. Fue inevitable.

Borrón y cuenta nueva. Caídos los mitos y frases hechas de este equipo multicampeón, es hora de analizar el presente de este equipo con profundidad y evitando los extremismos. 

¿Qué errores tuvo esta dirigencia? Probablemente no haber sabido afrontar el recambio de jugadores luego de la era de éxitos: terminada esa etapa, solo se dedicaron al Marketing. 

¿Y los jugadores? Tal vez olvidar que este club exige pelear siempre y ganar todo. Los recreos no existen. Las idolatrías son transitorias si no se respalda con buenos rendimientos todos los partidos. 

¿Y Gallardo? También tiene su cuota de culpa, encaprichándose con jugadores que nunca rindieron o trayendo refuerzos que nunca estuvieron a la altura.

Gallardo debe ser el técnico de River en esta nueva etapa. Debe ser él quién refunde este equipo y debe ser él quien extienda los límites del imperio. Porque a diferencia de otros clubes, la lógica no es desechar ídolos cuando la cosas no salen. 



Y es indiscutible que el Muñeco merece otra oportunidad.

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Sin margen de error

Hoy River no tiene margen de error y desde las 19.15 hs disputará el partido de vuelta por los octavos de la Libertadores ante Independiente del Valle en el  Monumental.  
Este martes, el Millo se entrenó pensando en la revanchapara ganar por tres goles y alzarse con la serie contando con el apoyo de su gente, para dar vuelta la derrota por  0 - 2 que sufrió el jueves pasado. 
Nacho Fernandez de regreso 
En la práctica Gallardo mantuvo al once titular que puso ayer. Nacho Fernández, quien vino estando ausente desde el superclásico por una gastroenterocolitis, formó parte del equipo y actuó de volante por izquierda.
Por otro lado, Iván Alonso, que fué titular en el choque de ida, conformó la dupla en ataque con Rodrigo Mora (ingresó en la segunda parte en Ecuador), mientras que Alario jugó para los suplentes.
En definitiva Fernández  ingresará por Domingo ubicándose en la izquierda del mediocampo para acompañar a D’Alessandro en la zona de creación, mientras que Ponzio mantendría su lugar como único volante de contención.

Otra modificación con respecto del partido en Quito  sería el ingreso de Mora por Driussi.



Leo Pisculichi y Nicolás Bertolo no fueron incluidos en la lista de concentrados. Tampoco está disponible Tabaré Viudez, afectado por una pubalgia.


Lista de convocados  
Arqueros: Marcelo Barovero y Augusto Batalla.
Defensores: Gabriel Mercado, Emanuel Mammana, Jonatan Maidana, Eder Balanta y Milton Casco.
Volantes: Leonardo Ponzio, Nicolás Domingo, Luis González, Gonzalo Martínez, Camilo Mayada, 
Andrés D'Alessandro e Ignacio Fernández.
Delanteros: Sebastián Driussi, Rodrigo Mora, Iván Alonso y Lucas Alario.
Autoridades del encuentro
El partido será dirigido por el árbitro colombiano Wilmar Roldán.

Se trata de un referí que fué mundialista en Brasil 2014, también en el Mundial de Clubes del año pasado, y que conoce bien al plantel de Gallardo, ya que lo dirigió en el histórico 3 a 0 a Cruzeiro en Belo Horizonte y también en la revancha contra Liga de Quito, por la última Copa Sudamericana.

El árbitro será asistido por sus compatriotas Eduardo Díaz y Dionisio Ruiz

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Sólo faltó el gol

 Los tres palos 

por Facundo Adamoli

Parece a esta altura casi imposible que la pelota entre bajo los tres palos. 

Si bien River volvió a ser una mezcla de ideas desordenadas, fue la falta de contundencia y una serie de palos lo que le negó el gol. Con la cabeza puesta en La Copa, River empató 0 a 0 ante Velez por el torneo argentino.

En otro deslucido rendimiento del equipo de Gallardo, el cero no pudo quebrarse a pesar de tener uno más. La realidad marca que este equipo además de no jugar, tampoco liga, ya que el millonario tuvo ocasiones para vulnerar el arco de los de Liniers.

Dentro de la anarquía futbolística de este equipo hay un orden y una tendencia en el mal juego: la obsesión por el pase largo y el envío de centros sin rumbo. 

El bajo rendimiento de varios jugadores se conjuga con la poca paciencia del hincha y termina por crear un cocktail de malas decisiones a nivel colectivo.

Malas decisiones. Eso es lo que caracteriza a gran parte de este equipo que, bajo en confianza, prefiere dividir la pelota que apostar a un juego más complejo y elaborado. 

Cuando los jugadores renuncian a tomar protagonismo, el resultado queda a la vista: solo se limitan a tirar la pelota hacia adelante y esperar que el azar provoque una jugada en ataque.

La buena noticia es que este partido sirvió para probar a algunos juveniles. River necesita de renovación donde se pretendió reforzar y no resultó. Saltaron a la cancha jugadores que se mostraron comprometidos, con carácter para jugar y lo más importante: con ganas. 

Tal es el caso de Montiel y Andrade, dos pibes que justificaron su presencia en cancha con argumentos válidos de juego.

El miércoles es el partido más importante del semestre. La materia del buen juego puede rendirse más adelante. Es necesario que ese día, la pelota cruce como sea, la línea bajo esos tres palos.

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