¿ Adios a la ilusión ?

¿ Adios a la ilusión ?
La verdad es que River  empezó el año desde muy atrás, con la necesidad de remontar 11 puntos y faltando 3 fechas había logrado descontar 10 puntos. 

Gracias a esto. mientras crecía la ilusión en el pueblo riverplatense, los bosteros empezaron a sentir miedos y dudas porque su nivel era muy bajo para ser líder. 

El secreto estaba en que ellos perdían puntos y el Millo se les acercaba sembrándoles dudas. La presión los iba ahogando en sus propias limitaciones pero este domingo les sacó el pie de encima, permitiéndoles respirar, pensar, tomar confianza y aprovecharse de su rival.

Lamentablemente la derrota de River ante San Lorenzo, también les dió la chance a los bosteros para jugar más tranquilo (algo que ellos aprovecharon muy bien) y fundamentalmente les dió la posibilidad de alejarse a 4 puntos faltando 3 fechas.

Palos en la rueda
por Facundo Adamoli
Y pasó otra chance nomás. La gran ilusión de arrebatarle el campeonato a Boca era más fuerte que intentar ser algo más realista. Ese realismo hasta podía ser entendido como una suerte de pesimismo. 

Después de todo 
 ¿por qué no permitirnos soñar? 

Formación de un plantel muy corto 

Pero detrás del gran juego y el impecable semestre de este equipo, subsisten falencias invisibles al sensacionalismo.

Esta dura derrota debe leerse de manera aislada al partido de Boca e Independiente. Las matemáticas dirán que aún existe la chance, pero eso implicaría barrer bajo la alfombra los problemas que subyacen en este dulce semestre millonario.

El gran objetivo del año es la Copa Libertadores, y este partido ha desnudado una cierta cantidad de debilidades que pueden resultar determinantes en el certamen internacional.

Primero: 
El dominio de San Lorenzo, sobre todo en el segundo tiempo, puede ser leído como algo circunstancial. No hay nada que indique que la idea de juego de River esté en riesgo o haya que replantearla. 
Leo Ponzio fué el mejor jugador, lejos
River no tuvo un mal primer tiempo, dominó durante varios pasajes del partido y solo se vio doblegado sobre el final. El 1 a 1 era justo. 

Ya en el segundo tiempo, el grosero error de Batalla obligó a un River ultra debilitado por la lesión de Driussi a buscar el empate por otro caminos. Este partido puntualmente no pone en jaque un estilo ni una fórmula que sirve y servirá para seguir ganando.

Segundo: 
La ausencia de Alario, Moreira, Mora y posteriormente Driussi, desnudan ciertos errores cometidos en el pasado. El banco de suplentes evidencia un mercado de pases pobre, amarrete, negligente. La desidia de los directivos en la incorporación de jugadores es total. 

River jamás tuvo plantel para afrontar ambas competencias. Sin recambio, la falta de varias figuras pesó sobre la recta final.

Tercero: 
Tal vez sea uno de los puntos más dolorosos para remarcar, pero la responsabilidad de Batalla ya no puede quedar sin analizar. Algunos groseros errores del arquero juvenil alentaron una crítica despiadada y hasta a veces desmedida.
Batalla falló en el segundo gol
En un principio, y a una altura temprana de la competencia, no era constructivo, práctico, ni positivo exacerbar ni alimentar a aquellas voces que pedían la cabeza del joven arquero.

Hoy tampoco lo es, pero resulta obvio que Batalla está errando en partidos determinantes, y así como hoy nos aleja del campeonato, otra desatención puede dejarnos afuera de la Copa Libertadores. El cuerpo técnico debe analizar seriamente un recambio en esta posición tan determinante para un equipo, entendiendo que Bologna no es garantía.

No hay que dejar tener coherencia en esto: es una inmensa y hermosa ilusión ganarle el campeonato al eterno rival, pero el contexto no era el más propicio.
Las limitaciones estructurales de este equipo se combinaron con palos en la rueda que nosotros mismos pusimos.

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Sindrome de pánico

Nos sienten pegados a su nuca, 
les tiemblan las piernas y 
se comen las uñas

Tras la trascendental victoria de River en Tucumán, los bosteros no sólo ahora cuando miran la tabla no sólo nos ven y sino que ya la sienten tal como tituló Charro su último posteo en A River lo quiero.
Barros Schelotto comiéndose las uñas
Es que como bien dice Facundo Adamoli "ellos" ya  se comen las uñas y no paran de temblar porque tienen al Millo pegado a su nuca. 

Basta ver la tabla de posiciones para comprobar que faltando sólo cuatro fechas el Más Grande esta a una sóla unidad de quien parecía haberse cortado solo en la punta y a su vez le sacó 4 puntos a quienes marchan terceros (Newell´s y Banfield), 5 puntos a Estudiantes de La Plata y 6 a San Lorenzo.

Precisamente éste último será el próximo rival que River debe visitar este domingo a las 14 horas por 27ª fecha del campeonato de primera división, en el primero de los cruciales cuatro encuentros los cruciales cuatro encuentros que faltan para concluir el campeonato 

Obviamente el del Nuevo Gasómetro no es un partido más, al igual de todos los que quedan de aquí hasta el final de aquí hasta el final. El Millo se jugará gran parte de sus chances en el campeonato ante San Lorenzo, en el Bajo Flores. Por eso Gallardo llevará al Nuevo Gasómetro lo mejor que tiene a disposición para intentar quedarse con los tres puntos.

En la lista de convocados que confeccionó el Muñeco hay gratos regresos. Jonatan Maidana, quien ya cumplió su fecha de suspensión, Milton Casco, recuperado de su lesión y Exequiel Palacios, reincorporado tras disputar el Mundial Sub 20.
Por otra parte, es interesante mencionar la cantidad de delanteros que fueron citados. Ante la ausencia de Lucas Alario, quien debe cumplir la sanción correspondiente a la acumulación de amarillas, serán cuatro los atacantes que pisarán el verde césped del Ciclón: Sebastián Driussi, Carlos Auzqui, Iván Alonso y Marcelo Larrondo.

Sin Lucas Alario ni Jorge Moreira, suspendidos porque ya no se puede utilizar el artículo 225 Gallardo deberá analizar a fondo cada posibilidad para poner frente a San Lorenzo un equipo muy competitivo.

En ataque la duda, al no existir indicios tácticos ayer ni hoy, está entre Carlos Auzqui, que ofrece mayores variantes del medio hacia adelante, y el uruguayo Iván Alonso, que volvió a jugar tras 59 días inactivo. Uno de los dos acompañará a Sebastián Driussi.



El otro interrogante pasa por la última línea, dependiendo de los intérpretes. Todo indica que Camilo Mayada será lateral derecho, mientras que la banda izquierda se disputa entre Milton Casco y Luis Olivera. Si el ex-Newell's se muestra en buena forma, regresará. De lo contrario, el juvenil estará entre los once.
El árbitro del domingo


Darío Herrera 
Nacido en Andacollo, Neuquen el 24 de febrero de 1985 es un árbitro internacional, que dirige en la primera división del fútbol argentino desde el 2013.
Para el pueblo riverplatense es dificil olvidar su gran protagonismo cuando en el encuentro que disputaron precisamente River y San Lorenzo, por la 5ª fecha del Torneo Inicial del 2013, tomó la decisión de que Julio Buffarini repitiera el tiro penal  por adelantamiento de Marcelo Barovero, que no fue tal. Esa errónea decisión le trajo aparejada a una provisoria suspensión para Herrera.
También es inolvidable  cuando en mayo del 2015, River y Boca se enfrentaron por los octavos de final de la Libertadores 2015 y Herrera fue designado para dirigir el encuentro de vuelta, en la Bombonera recordado para siempre como el superclásico  del gas pimienta, suspendido debido a al miserable ataque hacia nuestros jugadores, cuando después del entretiempo reingresaban al campo de juego.

Televisación 
El partido será transmitido en vivo por  Telefé 
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El puntero se come las uñas y no para de temblar

River madrugó en Tucumán y abrió el marcador al minuto de juego. 
En la segunda etapa un gol en contra de los tucumanos, tras un remate de Driussi, y una definición exquisita del Pity Martinez pusieron el 3 a 0 con el que se llegó al final.
Así el Millo se trae los tres puntos en juego que lo pone a una sola unidad de la cima.


 El puntero se come las uñas y no para de temblar,
 pero mejor pensemos que venimos sólo a molestar
por  Facundo Adamoli

Nadie es perfecto. Y por eso no tiene sentido molestarse en pensar en el partido ante Sarmiento. O peor, ante Central. 

River peloteó a Sarmiento y la pelota no entró. Central es un gran equipo, y como también se mencionó desde estas líneas, es utópico pensar que se puede ganar 7 partidos en un contexto tan difícil. 

¿Por qué difícil? Porque River viene de una seguidilla importante de partidos sumando campeonato y Copa que aporta un cierto desgaste físico. 

Gallardo tampoco cuenta con el banco que él quisiera: entre lesionados y un mercado de pases modesto, no hay mucho recambio. El millonario también tiene suspendidos (hoy Maidana y el domingo Alario y Moreira). 

Por último, los de Nuñez no hicieron una buena primera etapa en el torneo local. Este equipo viene corriendo desde muy atrás. Entonces ¿es candidato? Podrán adjetivarlo con diversos epítetos, pero este River está para molestar.

River no es perfecto. Juega partido a partido, a sabiendas de que ante San Lorenzo será otra final. Porque a pesar de haber vencido 3 a 0 a Atlético de Tucumán, tuvo que trabajar el partido, especialmente entre el primer y el segundo gol. 

El equipo del Muñeco controló el partido de a ratos, jugando el fútbol que no supo desplegar ante Central, pero también apelando a la providencia: Batalla salvó reiteradas veces al equipo del empate. 

La Banda pudo florearse pero para eso, antes, debió sufrir. Y este sufrimiento reside en el hecho de que la ambiciosa propuesta ofensiva de River también trae, dentro del paquete, ciertos descuidos en defensa.

El millonario ganó este partido chivo porque se volvió a jugar a lo que se venía apostando desde el inicio del 2017. 

Porque Moreira apareció, nuevamente, como wing para rematar en el 1 a 0. 

Porque el Pity, cuando parece que se enrolla y se equivoca, se desenrolla y hace una de otro planeta. 

Porque los dos monstruos de arriba, Driussi y Alario, lastiman aunque no conviertan. 

Porque hasta el pibe Martínez Quarta sigue alegando que tiene 21 años cuando es evidente que hace 20 que juega en Primera.

River puede ser un equipazo. Pero llegó hasta acá solo para molestar. 
Para poner nervioso a un puntero que se come las uñas, que no para de temblar. 

Estamos a un punto de la cima solo para respirarle en la nunca a nuestro eterno rival, para poder olerle el miedo. Estamos al acecho para que esto sea para ellos un martirio, para que no busquen un festejo si no un alivio. Quedan 6 partidos aún más difíciles. 

Pensar en llegar punteros a la última fecha da un vértigo que da susto. 
Mejor pensemos que estamos acá solo para molestar.

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