La verdad es que hace mucho tiempo que los riverplatenses no disfrutábamos tanto viendo a jugar a RIVER.
Más allá de la importancia que tiene para cualquier hincha de la Banda ganar TODOS los Superclásicos (cualquiera sean las circunstancias), fue saludable poder disfrutar de la “resurrección” futbolística del equipo.
Aún cuando la competencia del año recién empieza, se notó una diferencia abismal entre la actitud, la potencia física y la capacidad técnica de uno y otro equipo.
- Esta diferencia se evidenció mayormente en los últimos 45 minutos, en los cuales RIVER armó una verdadera fiesta de toque, llegadas y goles, con baile incluido.
Una diferencia tal que –lamentablemente- no se vió plasmada en el resultado final, porque RIVER terminó “haciéndole precio” al eterno rival en el resultado, pero bailándolo en el campo de juego de la mano del imparable Keko Villalva, la potencia de Funes Mori y la conducción –tan sorpresiva como efectiva- del paraguayito Rodrigo Rojas.
- Los 3 pibes estuvieron muy bien respaldados por un equipo que no desentonó en ninguna línea.
Justamente esto es lo que más sorprende y pone el motor de nuestra ilusión en marcha, más aún viniendo de épocas de tanta pobreza futbolística: Hoy se ve el cambio de actitud, la solidaridad de todas y cada una de las líneas, la generación de volumen de juego y la contundencia a la hora de pisar el área rival, aunque todavía habrá que ajustar esto último para lograr mayor efectividad a la hora de la definición.
- Tan buena fue la tarea que hicieron los que entraron a la cancha, que no se extrañó ni a Ortega ni a Gallardo. Párrafo aparte, no es lo mismo la ausencia del enano Buonanotte, porque con el también en la cancha, se desconoce hasta que dimensión hubiese llegado la fiesta… Ojalá lo tengamos muy pronto recuperado como persona primero y con su calidad técnica a disposición del equipo después.
Alegría, regocijo y festejo al fin después de tanto tiempo, justamente ante quién más nos gusta disfrutar de todo eso, sumado a la sensación inocultable de que RIVER a partir de la superioridad inobjetable que logró ante el clásico rival, despegue definitivamente y sostenga en el tiempo todo lo bueno que expuso ayer.
- Esta será sin dudas la difícil tarea del Negro Astrada a partir de un punto alto como el que se consiguió: SOSTENER EN EL TIEMPO AL EQUIPO EN ESTE NIVEL Y MEJORARLO MÁS TODAVÍA.
Ya a la vuelta de la esquina están esperando las primeras pruebas: este domingo, la revancha del Superclásico en Mendoza y el inicio del Clausura el 31 de enero ante el último campeón argentino, Banfield. Casi nada. Casi todo.
Entrada fútbol:
¿Quién debe salir cuando vuelvan Gallardo y Ortega?
¿Hay que traer un “9” de área a cualquier precio o alcanza con lo que tenemos?
¿La zaga central Sánchez-Quiroga dará la seguridad que hace falta en la defensa?
¿Dónde debería jugar Alexis Ferrero?
Crédito: Fernando Sala


