por Facundo Adamoli para Solo River
Pueden pasar los años, jugadores y dirigentes, pero la historia es siempre la misma.
River tuvo la victoria en el primer tiempo ante un Boca que por nombres podía ser bailado. Pero el equipo perdonó, fue como siempre, irracionalmente misericordioso. Y como marca la inquebrantable ley, los goles que no se convierten, se sufren. Porque River no supo ganarlo y luego se borró en el segundo tiempo, el equipo de Ramón Díaz empató 1 a 1 ante Boca por la fecha 12 del Torneo Final.
La historia se repite hasta que aparecen los héroes, esos jugadores distintos que con fútbol y carácter ganan los partidos. Queda muy lejos ese 1 a 0 conseguido en La Boca, donde Cavenaghi y Maxi López se lucieron bailando a los de la Ribera. Ya no quedan muchos intérpretes capaces de lograr esas hazañas en River.
La delantera fue la peor defensa: porque perdonó, porque sobró, porque rara vez supo asociarse. ¿Qué hubiese sido del equipo sin ese gol tempranero?
Las dudas adelante comenzaron a trasmitirse hacia atrás: Ponzio y Ledesma se cansaron de regalar pelotas al contrario, era imposible hacerse del balón. El equipo de Ramón, caracterizado por monopolizar la tenencia, se transformó en un equipo perdido ante la constante presión del mediocampo de Boca.
Sólo dos nombres para destacar: Balanta e Iturbe. El primero, asfixiando constantemente a los delanteros de Boca y proactivo a la hora de pasar la pelota y mostrarse para recibir de nuevo. El segundo, picante a través de su velocidad y su potencia. La defensa del equipo de Bianchi era para hacerse un festín, pero los delanteros de River no dieron la talla.
Luego de perdonar a Boca, River se borró en el segundo tiempo. Apostó al pelotazo y a aguantar el partido. Poco le servía a Boca los tres puntos. Mucho le servía a River. Pero los de Ramón Díaz se quedaron con la seguridad del empate y despreciaron la gloria de ir a buscar los tres puntos para seguir prendidos a la punta.
River vuelve a quedarse lejos de sus objetivos, marca casi registrada de esta dirigencia caracterizada por no ganar nada. Es importante ir pensando en la renovación y poner atención a quién aplaude el público. Esos son los jugadores que saben vestir los colores. La gente de River sabe de fútbol. La renovación comienza en 2014, pero es mejor ir arrancando ahora.
Entrada fútbol: ¿Cuál es tu opinión?


