Volviendo a la copa

Debido a la trascendental victoria del domingo pasado en el superclásico, Gallardo deberá apuntar a un doble objetivo muy difícil de lograr,  ya que lo cierto es que ahora todo River tiene en la mira de sus cañones al campeonato local, donde marcha tercero con 45 puntos en la tabla de posiciones  tabla de posiciones - a cuatro unidades del puntero, al que viene de derrotar como visitante - que bien pueden reducirse a uno ya que está pendiente el partido ante Atlético Tucumán.
A su vez, el Millo a pesar de tener asegurada la clasificación a a los octavos de final del máximo Torneo Continental, el inmediato objetivo de River es quedarse con el primer lugar del grupo, para lo cual deberá ganar el próximo jueves en Perú, un país donde consiguió buenos resultados a lo largo de la historia en Copas internacionales.
Vista panorámica de Arequipa
Para eso el próximo jueves  a las 21 hs River enfrentará a Melgar por la 5ª fecha del grupo C de la Libertadores en el Estadio Monumental de la UNSA, de la Ciudad de Arequipa, fundada el 15 de agosto de 1540 cuyo casco histórico se extiende sobre una superficie de 332 ha  declarado por la Unesco como «Patrimonio Cultural de la Humanidad».

Tras la práctica de este miércoles por la mañana la delegación riverplatense viajará desde el Aeroparque a las 11,35 hs rumbo a Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, en donde pasará la noche del miércoles hospedándose en el Hotel Sun.

El jueves volará en chárter a Arequipa para el partido y la delegación se hospedará en el Hotel El Cabildo de la ciudad peruana sito en la calle Manuel Ugarteche 411 de la Urbanización Selva Alegre, 
Hotel El Cabildo
De los 30 integrantes de la nómina de River en la Copa Libertadores, hay 8 jugadores que no están en condiciones de actuar el próximo jueves ante Melgar. El delantero uruguayo Rodrigo Mora y el centrocampista Iván Rossi, que iban a ser titulares ante el Melgar, no podrán jugar por lesión. El uruguayo sufre una sinovitis en la cadera derecha y Rossi una distensión en el recto anterior izquierdo.
Tampoco estará disponible Milton Casco, el lateral por izquierda titular, que padece un esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla derecha producto del artero golpe de Gago al inicio del  superclásico, mientras que el delantero uruguayo Iván Alonso (desgarro), el arquero Enrique Bologna (lumbalgia) y los defensores Leandro Vega (paperas) y Luis Olivera (desgarro) también están descartados.
Además, el defensor Gonzalo Montiel y el volante Exequiel Palacios viajaron con la selección nacional sub-20 que disputará el Mundial de Corea del Sur, mientras que Jonatan Maidana y el Leo Ponzio no viajarán este miércoles a Perú ya que descansarán en Buenos Aires por decisión del técnico,
Por otra parte es destacar que  Zacarías Morán Correa el joven volante que viene de superar una lesión ligamentaria, es la gran sorpresa de la lista de convocados por Gallardo para visitar a Melgar e incluso podría jugar en en Perú ante las ausencias de Ponzio y Rossi.
La probable formación inicial de River para visitar al Melgar es la siguiente: 
Augusto Batalla; Jorge Moreira, Arturo Mina, Luciano Lollo y Camilo Mayada; Nicolás Domingo, Joaquín Arzura y Tomás Andrade; Carlos Auzqui, Sebastián Driussi y Marcelo Larrondo.

Historial

River Plate disputó 13 encuentros en Perú por la Copa Libertadores, con los siguientes resultados: 5 victorias, 4 igualdades y 4 derrotas. 
La última vez fué el empate 1-1 ante Juan Aurich, en la memorable Libertadores 2015.

Televisación
El encuentro  será transmitido en vivo y en directo por la señal de Fox Sports.

Se quedaron sin pimienta

por Facundo Adamoli
Intentaron poner el grito en el cielo por los penales. Agrandaron a través de los medios los penales (bien)otorgados a River. Eligieron a dedo a su árbitro, condicionaron y embarraron (esta vez sin pimienta) el partido casi por las dudas. 

Y justo en el aniversario del día que River los dejó afuera de La Copa, esta vez no hubo pimienta que los pudiera salvar. Este River que hace rato miran por TV y parece de película, les llevó una paliza a domicilio.

Esto es lo que puede suceder cuando se juega el segundo tiempo. Que esta goleada haya ocurrido en el aniversario del nefasto abandono es simbólicamente positivo. 

Esa noche Boca intentó doblegar a un River fuera de la cancha, apelando a los recursos más bajos para golpear al rival. El resultado fue el que ya conocemos: abandono y victoria para River. 

Hoy, a dos años de aquel día, los Millonarios se dieron pudieron dar el lujo de humillarlos en los 90 minutos, como debió suceder esa noche.

El primer tiempo de los de nuñez fue impecable en todas sus líneas. Los xeneizes apenas pudieron llegar al arco de Batalla. 

River se hizo fuerte lastimando por los costados, enviando centros y llegando con sus volantes. River fue contundente porque, cuando Alario y Driussi están bien, no hay otra delantera que sea más peligrosa en el fútbol continental. 

El Pity Martínez fue sin dudas la figura del primer tiempo: explosivo, desequilibrarte y oportunista para marcar, también fue protagonista de la asistencia a Alario. Pero el buen momento del millonario no sirvió para controlar el partido. 

Siempre, y ya casi se vuelve una suerte de karma, sucede algo que termina descolocando al equipo y atenta contra su propio buen funcionamiento: Batalla, en una mala salida de un tiro libre que no debió ser ejecutado, sufrió el 2–1. 

El joven arquero de River acostumbra a errar en estos partidos clave, pero en este contexto, no es sano ni positivo caerle al juvenil ni al técnico por respaldarlo. Justamente, es ahora donde más apoyo necesita del hincha para continuar creciendo y mejorando sus errores.

El segundo tiempo cambió con un Boca que se sentía más cerca del empate. River apostó a definirlo de contra, pero los embates del local eran más continuos y profundos que los del visitante. 

River estaba más cerca de recibir el segundo que de convertir el tercero, pero la solidez y la concentración de Maidana y Martínez Quarta, más algunas tapadas providenciales de Batalla, lograron cerrar el arco riverplatense. 

Los cambios de Gallardo ayudaron a definir el partido. La velocidad de Mora y Auzqui fueron determinantes para aplicar una estrategia de juego más acorde a las necesidades del partido. 

Y así fue: presionando a los centrales y a los defensores contrarios, River logró alcanzar el 3–1 a través de una escapada de Driussi sobre el final.

No hubo pimienta que valga. O mejor dicho, algunos se habrán lamentado de no haber suspendido el partido antes.

River tiene un plantel y un cuerpo técnico que no busca aprovecharse desde lo extra futbolístico, que no declara en los medios para condicionar ni necesita sacar ventajas fuera del campo de juego.

Este River es auténtico desde su juego y desde sus convicciones. Como el ajedrecista Marcelo Gallardo, que como ya se marcó desde estas lineas, hizo una jugada magistral al guardar los titulares en La Copa para poner todo ante un Boca que se tambalea y ya ve el espíritu de Lavolpe rondando por la ribera.

Ahora River: Va por todo

por Sebastián Grane de La Máquina Millonaria
Marcelo Gallardo pagó una serie de deudas que tenía pendientes: ganarle a Boca por el torneo local, hacerlo en su casa y marcarle goles allí; tres ítems que en su mandato no había podido lograr. 

Aunque aún le quedan algunos por saldar, estos pueden ser el puntapié inicial para cumplir, tal vez, el más importante de los que le queda: ir por el campeonato Argentino.

El triunfo en la Boca tuvo todo tipo de condimentos. Como suele pasar, River debió terminar el primer tiempo con una diferencia de tres o cuatro goles, pero no concretó algunas situaciones y en la última jugada de la etapa inicial (gracias a una adición inexplicable de Loustau, que dio un minutos más a los dos que ya había agregado) un grosero error de Batalla le permitió al local llegar al descuento.

En esa etapa había sido todo del Millonario. Manejaba el balón, tenía las mejores situaciones, presionaba, salía rápido en cada ataque tomando mal parada a la floja defensa xeneize y marcó dos goles de muy buena factura, con Gonzalo Martínez como actor principal en ambos. 

En el primero, para conectar una hermosa bolea; y, en el segundo, con un pase milimétrico para que Alario anotara su conquista. El dos a cero estaba bien y la visita merecía más.

En el complemento, con el dos a uno en el marcador, el conjunto del Muñeco decidió esperar replegado, cedió el control del terreno y el balón, tal vez, conociendo los pocos recursos que tenía Boca para llegar al arco de Batalla. 

De todos modos, no es la mejor versión del Millo, que no sabe jugar metido en su campo esperando al rival.

Es por ello que se sufrió más de la cuenta. Con más empuje que fútbol, el local se fue arrimando.

 Maidana se convirtió en una muralla, Martínez Quarta sacó dos pelotas debajo de los tres palos, y el uno Millonario se redimió de su error en el descuento con una doble tapada gana partidos, ya que, poco después, Driussi puso cifras definitivas en el marcador.

Ahora River está a cuatro puntos del líder, pero con un partido menos, que deberá ganar si realmente le quiere meter presión a Boca y arrebatarle el campeonato en la recta final. 

De lograrlo, el Muñeco habrá saldado una nueva cuenta.