La derrota ante Belgrano por 3 a 2 en el Kempes duele, pero sería un error enorme quedarse solo con la imagen de una final perdida sin hacer el ejercicio más incómodo: entender por qué se llegó hasta ahí con tan poco margen de solidez real.
River estuvo en ventaja dos veces y la dinamitó en apenas cinco minutos por los mismos defectos de siempre: ingenuidad defensiva, falta de jerarquía y una incapacidad crónica para cerrar los partidos cuando el resultado es favorable.
El golpe de gracia llegó tras un penal cometido por Lautaro Rivero que abrió la puerta al empate, y Uvita Fernández, con un doblete, le dio el campeonato al Pirata.
El resto de la historia ya la sabemos. Una parte importante de la responsabilidad es del cuerpo técnico.
Eduardo Coudet realizó apenas cuatro cambios de los cinco permitidos; el primero de ellos a los 70 minutos y de manera obligada por las molestias físicas de Marcos Acuña. Juanfer Quintero, el único jugador del plantel con inteligencia de juego, serenidad con la pelota y capacidad para enfriar un partido, ingresó recién al minuto 89, con el encuentro prácticamente sentenciado. Juan Cruz Meza siguió en el campo demasiado tiempo.
River no tuvo piernas, no tuvo la pelota y el banco no reaccionó. Dato que no es menor: esta fue la tercera final que Coudet pierde en su carrera como entrenador, y las tres se dieron en el mismo escenario: el Mario Alberto Kempes.
Ahora bien, la responsabilidad del DT no puede usarse para tapar las falencias en el armado del plantel, que es donde más duele la autocrítica.
En los últimos 24 meses, River gastó cerca de 90 millones de dólares en fichajes. El resultado de esa inversión fue un equipo que llegó a una final con tres juveniles como titulares —Freitas, Meza y Galván— y que tiene un plantel plagado de marcadores centrales pero un solo delantero centro natural, Agustín Ruberto, quien además sufrió su segunda rotura de ligamentos.
El caso más emblemático de la mala planificación es Kevin Castaño, comprado en casi 15 millones de dólares y que, desde la llegada de Coudet, apenas disputó cuatro partidos, nunca completó los 90 minutos y se quedó en el banco en la final.
Pezzella, Salas y Galoppo son variaciones del mismo problema: nombres de cartel que no rindieron al nivel esperado y que le quitaron recursos a posiciones donde el equipo claramente los necesitaba.
En este contexto llega el español Pablo Longoria como Director Deportivo, una contratación inédita para el club. La figura del mánager desembarca en un panorama complejo, donde la falta de planificación de la directiva transforma su llegada en una apuesta que terceriza decisiones en una filosofía más propia del fútbol europeo que de nuestras raíces argentinas.
Esto se suma al ciclo de errores que se repite cada seis meses desde hace ya un par de años: depuración, mercado de pases, promesas de jerarquía y el mismo diagnóstico al final del semestre.
Está bien que duela la derrota, está bien que no haya festejo: en River los subcampeonatos no se celebran y el hincha tiene razón en no conformarse. Pero la autocrítica genuina no alcanza si no viene acompañada de decisiones concretas.
El mercado que se avecina no admite más apuestas a futuro ni remiendos de alto costo. La grandeza no se administra con parches, y el hincha, que ya acumula demasiadas frustraciones, tiene toda la razón en exigir algo más que llegar a una final para perderla.
por Leandro Menendez, Presidente de la Comision de Prensa


6 comentarios:
¿QUIENES SON LOS RESPONSABLES DE LA FRUSTANTE DERROTA?
Las inexplicables decisiones que tomó Coudet en la final contra Belgrano quien falló en la lectura durante el partido y fue uno de los responsables de la derrota de River en Córdoba.
Uno de los grandes responsables de la derrota del Millonario fue Eduardo Coudet.
El Chacho falló en la lectura durante el partido al demorar demasiado tiempo en meter los cambios para revitalizar a un equipo que se notaba visiblemente cansado por el trajín de partidos.
Sumado a su protesta desmedida contra Falcón Pérez por el penal cobrado por mano de Rivero que no es ni de cerca el foco del partido.
Coudet metió cuatro cambios sobre cinco posibles, el primero obligado por molestias físicas de Acuña a los 25 minutos del segundo tiempo.
La primera sustitución que metió el Chacho fue recién a los 25 minutos del segundo tiempo y de manera obligada, ya que Marcos Acuña pidió el cambio por una molestia física.
Luego realizó otras tres modificaciones con el tiempo cumplido -entre ellas el ingreso de Juanfer Quintero- y completando cuatro sobre cinco posibles. Por ejemplo, Juan Cruz Meza, que nunca pudo enchufarse ni encontrar su lugar, se sostuvo casi todo el partido en cancha. Otra decisión cuestionable del DT.
En el banco de suplentes quedaron sin ingresar Franco Armani, Gonzalo Montiel, quien llegó con lo justo físicamente, Facundo González, Lucas Silva, Maximiliano Meza, Kevin Castaño, Lautaro Pereyra y Giuliano Galoppo.
No había demasiado en cuanto a nombres, es cierto, pero la postura del equipo fue el problema.
El DT no supo darse cuenta que River no solo nunca dio la sensación de tener controlada la final pese a haber estado en ventaja dos veces, sino que en un tramo específico del segundo tiempo no tenía piernas, energía y tampoco la pelota.
Y todo seguía igual. No lo fue a buscar ni tampoco acomodó piezas para defenderse, lo que desembocó en perderlo por ingenuo.
Esta fue la quinta final que dirigió el Chacho en su carrera. La de este domingo fue la tercera derrota a lo largo de su carrera como entrenador en partidos con un título en disputa, con la particularidad de que todas ellas fueron en el Estadio Mario Alberto Kempes.
En este caso, los jugadores de River tuvieron errores marcados, pero el DT no dio en la tecla con ningún aspecto del juego y eso en finales (y en un club como River) se paga caro y te deja expuesto.
Juan Ignacio Barbieri en LPM
Chacho fue muy verde para resolver el partido faltando poco, pero es lo que tiene, muchos chicos (que lo valoro) y jugadores que heredó del muñeco, hay varios lesionados y sabíamos que el arbitraje nos podía condicionar. Fíjate que ellos pegaron duro todo el partido y nosotros una caricia. Imposible!
Lionel Scaloni convocó a Joaquín Freitas y Santiago Beltrán, para que integren una lista de 30 jugadores que disputarán los dos amistosos previos al Mundial cante Honduras, el sábado 6 de junio y ante Islandia, el martes 9 que se disputarán ambos en Estados Unidos.
En el último partido del semestre, River recibirá a Blooming esta noche en el Monumental, por la sexta fecha de la fase de grupos de la Copa Sudamericana 2026. Y si bien está muy bien parado, el Millonario todavía no tiene la clasificación asegurada: qué resultados necesita y los posibles rivales si avanza.
El Más Grande tiene garantizado como mínimo disputar el repechaje luego del empate de local con Bragantino la semana pasada. Ahora debe ratificar el primer puesto del grupo H, que le dará la clasificación a octavos de final. Para eso, tiene dos posibles escenarios.
Qué resultados le sirven a River y los posibles escenarios
Si River gana o empata con Blooming, pasa primero
Si River pierde con Blooming y Carabobo le gana a Bragantino, pasa segundo
Si River pierde con Blooming y Carabobo no le gana a Bragantino, pasa primero
Más allá de que ante este panorama River tiene un pie y medio en los octavos de final, es fundamental que el Millonario derrote a Blooming en el Monumental para llegar a 14 puntos y terminar entre los mejores primeros de la fase de grupos, para definir de local en las llaves eliminatorias. Si gana, solo Botafogo puede superarlo en la clasificación general.
LPM
La bronca se aplacó con una goleada ante Blooming
El nivel de juego no fue sobresaliente, pero le alcanzó para exhibir superioridad sobre los bolivianos. El certamen continuará después del Mundial.
La derrota en la final del Torneo Apertura era un agregado extra que tendría la despedida de River del semestre ante Blooming de Bolivia, por la sexta fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana. El equipo se reencontraba con su público luego de esa frustración, y la reacción de estos sería el factor preponderante de la noche en el estadio Monumental.
Los silbidos fueron para muchos jugadores que integraron la formación titular cuando fueron nombrados por los altoparlantes, inclusive para los jóvenes (Subiabre), pero el que sorprendió fue uno en particular: Eduardo Coudet. El entrenador que llegó hace dos meses recibió el rechazo de la gente, a partir de lo que sucedió en Córdoba.
Los cuestionamientos hacia él radican en algunas decisiones tácticas que aplicó ante los cordobeses. La cantidad menor de simpatizantes fue clara en la cancha, que suele estar colmada en su capacidad cuando se presenta el equipo.
La clasificación en el certamen continental no corría riesgo, y lo peor que podía suceder era perder el primer puesto ante Carabobo de Venezuela, y tener que jugar el repechaje con un tercero de la Copa Libertadores. El panorama parecía despejarse rápidamente, cuando a los 11 minutos el local tuvo un penal a su favor. El encargado de rematar fue Salas, pero la pelota dio en la base del palo y salió por el otro lado.
El propio Salas tuvo la chance de recuperarse de inmediato, cuando conectó la pelota con la cabeza después de un envío desde la derecha, pero el arquero Almada voló para sacarla al córner. Los bolivianos no lograron hilvanar una acción de peligro en toda la primera etapa. La otra demostración de descontento de los presentes se dio al finalizar precisamente esa parte del partido: los jugadores se fueron al vestuario escuchando muchas reprobaciones.
River salió con más decisión a jugar el segundo tiempo, y se lanzó hacia el arco de Almada para buscar el desequilibrio. El jugador visitante respondía bien en sus intervenciones, y por él se sostenía la igualdad. La insistencia del local se concretó finalmente a los 13 minutos, cuando Salas definió con categoría después de recibir la habilitación de Martínez Quarta. La pelota se desvió en un defensor antes de ingresar.
La tranquilidad llegó cuando Vera convirtió el segundo gol a través de un penal, que el árbitro cobró por una falta sobre Freitas y luego de confirmarlo en el VAR. El chico Silva, con un gran derechazo, le dio forma de goleada al resultado. La victoria trasladó un poco de alegría hacia el exterior: los hinchas terminaron despidiendo a los jugadores con algunos aplausos, como para aplacar la bronca del principio.
River esperará el sorteo para conocer a su rival en los octavos de final, que se desarrollarán luego de la finalización de la Copa del Mundo. El equipo finalizó segundo en la tabla general, y podrá definir las series como local. El primer partido está estipulado para la semana siguiente al encuentro decisivo en Nueva York.
Por Adrián De Benedictis en Página 12
En el ángulo superior del blog se linkeó "River goleó y clasificó primero en el grupo" para que clickeando en la foto puedan conocer que con la goleada del Millo sobre Blooming se clasificó primero en el grupo de la Copa Sudamericana
Un abrazo riverplatense
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