A las pocas horas del maldito 26J la CD oficialista se reunió fuera del Monumental, en el estudio de Daniel Crespo (abogado de Passarella) y designó por unanimidad a Almeyda según el comunicado oficial, aunque lo cierto es que no hubo debate respecto a la elección de Almeyda.
El "Kaiser" ya había tomado la decisión y sólo se limitó a anunciarla, sin que ningún dirigente la objetara (Almeyda es el elegido del 28 de Junio de 2012). Inmediatamente el novel técnico declaró "Con Passarella voy a la guerra".
Ello parece un presagio de lo que Alberto Cantore, para La Nación, relata en "Los millonarios no tienen paz"
La voluntad autodestructiva de River asombra. La facilidad para provocar microclimas con hechos y palabras refleja que flagelarse se convirtió en una práctica habitual en Núñez. La derrota en el debut, después de la expectativa y la ansiedad que se generó tras jugar una temporada en el ascenso, motivó una enorme desilusión, golpeó a todos.

Y cuando la bronca empezaba a diluirse, a desaparecer, cuando el enojo y la furia se descomprimían, el técnico Matías Almeyda, que como modalidad determinó dialogar con la prensa al día siguiente de cada encuentro, le agregó, sin necesidad, un nuevo frente al desconcierto que se apoderó de River. Una respuesta alcanzó para alimentar la confusión, esa que fue futbolística en el encuentro frente a Belgrano, de Córdoba.
"La gente paga la entrada, viene, apoya, protesta. Esto es el fútbol. Yo no espero nada de nadie. River es un club contaminado, hay muchos intereses que están al margen de mi persona. Yo estoy acá por los resultados. Estoy acá para que a River le vaya bien. Pero es complicado trabajar en una atmósfera tan negativa. Somos todos culpables. Algunos por admitirlo, otros por decirlo y otros por soportarlo. El que es hincha de River, que hinche por River. El que no, que ni venga", se descargó el entrenador en la conferencia.
Nunca se identificó como soldado de Passarella, algo que hizo en su momento Juan José López, pero sólo Almeyda podrá explicar los motivos que lo llevaron a utilizar un discurso que se emparienta mucho a una defensa del Káiser, que recibió insultos antes y después de la caída. La política interna, desde siempre, fue una cuestión encendida en Núñez, y aunque recién en diciembre de 2013 se desarrollarán las elecciones, el descenso y algunas situaciones particulares de la gestión de Passarella son objeto de las críticas opositoras.
El Pelado , en su rol de conductor, desde hace un tiempo se siente subestimado, como él mismo lo sentenció. En los últimos contactos con los periodistas estuvo casi siempre a la defensiva; ayer, cuando se lo invitó a marcar quiénes son los sectores que contaminan, evitó la confrontación. Si la táctica del mensaje altisonante era disimular el flojo nivel futbolístico del equipo, el resultado no fue el mejor.
En los gestos y el rostro de Almeyda, quizás como pocas veces, se observa a una persona cansada, un tanto desconcertada por una situación que parece agobiarlo, superarlo. Claro, tiene motivos para sentirse abrumado, ya que la aventura en la primera B Nacional fue un camino espinoso, y el calvario no se terminó con la vuelta olímpica. Apenas cumplido el objetivo de regresar a Primera, la polémica desvinculación de Fernando Cavenaghi y Chori Domínguez provocó un foco de conflicto que se extendió en el tiempo: anteayer, en el Monumental, el caso tuvo sus coletazos con el respaldo de los hinchas a los dos futbolistas emblemáticos.
La decisión del juvenil Rogelio Funes Mori de ejecutar el penal en el caótico final del partido con Belgrano y las escasas respuestas futbolísticas que ofreció River, un equipo que poco cambió en la manera de atacar y defender respecto del que logró el ascenso, quedaron en un segundo plano, aunque Almeyda dio su parecer sobre los dos temas.
"Hay cosas que las viví porque fui jugador. Los penales los pueden practicar, pero tienen la libertad en la cancha para elegir. El que más confianza tiene, patea. Ellos [los jugadores] tienen que tomar decisiones, ésa es una de ellas. Yo no puedo decir "pateá vos" sin saber cómo está de confianza. Es mi opinión, puedo estar equivocado", resaltó acerca del hecho de que Trezeguet, el capitán y jugador de mayor experiencia del grupo, no tomara la responsabilidad. Una situación parecida con los ejecutantes se dio en la definición de las semifinales de la Copa Argentina, en la que el remate del juvenil Luis Vila fue atajado por Saja, lo que determinó la eliminación.
Los conceptos futbolísticos tampoco aportaron claridad, la misma de la que careció el equipo durante el desarrollo. "Jugamos bien la pelota parada. No era el partido que esperábamos, estábamos de local y ante Belgrano, un club que nos marcó en nuestra historia. Quien propuso fue River, insistimos y no jugamos al pelotazo. Cada uno tiene su esquema, su manera de trabajar, y a Belgrano le fue bien", argumentó sobre el funcionamiento de River.
Cambió el eje Almeyda, y en su afán de resguardar al plantel de la derrota abrió, innecesariamente, un frente de conflicto en un club que no deja de asombrar.
Entrada fútbol:
¿Por qué River no tiene paz?
¿Cuál es la causa de la autodestrucción?