Fin de la temporada de fútbol en tiempo de coronavirus


Tapia: "Damos por finalizada la temporada y no habrá descensos"

El presidente de AFA anticipó algunas de las medidas que ya tomó el fútbol argentino respecto a la pandemia que hoy acecha a nuestro país.

La Copa de la Superliga queda suspendida y se anulan los descensos, y la idea es que antes de fin de año pueda jugarse un torneo para definir las últimas plazas de las clasificaciones a las copas 2021.

La grave pandemia que azota no solo en nuestro país sino en gran parte del mundo obligará a que el regreso a la actividad profesional del fútbol sea una de las últimas prioridades a la hora de normalizarse, y que de mínima demandará algunos meses más de espera.

Es por esto que Claudio Tapia ya adelantó que la AFA decidirá suspender la temporada que había comenzado a mediados del año pasado y además eliminar los descensos, por lo que la Copa de la Superliga que llevaba solamente una fecha quedará anulada.

"Damos por finalizada la temporada. Nuestra voluntad es volver, pero sabemos que la salud es lo más importante y la actividad continuará cuando la situación lo permita", comentó Tapia en diálogo con TNT Sports. Y agregó sobre los descensos: "Quedarán anulados tanto en 2020 como en 2021. Y los promedios continuarían para cuando vuelvan los descensos en 2022".

Uno de los grandes dilemas que resta dilucidar es lo que ocurrirá con los cupos a la clasificación a las copas internacionales que brindaban tanto la Copa de la Superliga como la Copa Argentina, y sobre este asunto el presidente fue muy claro:

"Cuando la salud permita volver, se van a definir las plazas a la Libertadores de la Superliga y la Argentina mediante un torneo de transición. Lo resolveremos en las próximas horas en la reunión de Comité Ejecutivo", cerró.

 

Recordando a un auténtico caudillo tiverplatense

En un nuevo aniversario del natalicio de Pipo Rossi, ídolo riverplatense, econocido como el mejor "centrojás" entre las décadas del '40 y '50, lideró todos los planteles que integró y fue un jugador desenfadado en todo sentido.
Los memoriosos afirman que, además de contar con un vozarrón más que atendible, era un jugador desenfadado en todo sentido. Porque a mediados de los años '40, es decir desde sus inicios en River Plate, Néstor "Pipo" Rossi -que este domingo hubiera cumplido 95 años- fue transformándose en el patrón del círculo central y no demoraría en ser reconocido como el mejor "centrojás" (traducción popular de centre half) de la época, a caballo de un genuino talento. 

Pero así como era virtuoso en el campo de juego, también podía ser el líder que mandoneaba a sus compañeros, además de ser dueño de un humor mordaz que lograba desconcentrar con sus increíbles ocurrencias. Como futbolista ganó en total 13 campeonatos con la banda roja y con Millonarios de Colombia, además de integrar la Selección que brilló en Perú en 1957.

El caudillo Rossi hacía fácil lo que para la mayoría resultaba complejo. Era rarísimo que fallara metiendo un pase gol, porque cortaba el juego en mitad de cancha, pero también lo distribuía con buen criterio. Este inolvidable futbolista fue el 5 excluyente de River, equipo para el que jugó en dos períodos: entre 1945 y 1949 (donde ganó dos torneos locales y dos internacionales por la Copa Aldao), y entre 1955 y 1958, donde sumó a su palmarés otros tres títulos de Primera División.

En el medio, a partir del conflicto gremial de los futbolistas argentinos de 1949, formó parte del famoso éxodo a Colombia y se incorporó a Millonarios. Desde Bogotá, su fama se expandió por todo el continente, se ganó el mote de "La voz de América" por su capacidad de mando y, según la prensa de ese país, "simplemente enseñó a los colombianos cómo se juega bien al fútbol". En cinco temporadas ganó cinco campeonatos locales y un torneo internacional denominado Pequeña Copa del Mundo de Clubes.

Junto a Humberto Maschio y Antonio Angelillo integró aquel seleccionado argentino de los "Caras Sucias" que desplegó un juego admirable en el Sudamericano de 1957 que se disputó en Lima. Un año más tarde, el mismo combinado que dirigía Guillermo Stábile -con algunas ausencias de peso- bajó ostensiblemente la vara durante el Mundial de Suecia, que al final obtuvo Brasil.

Precisamente Maschio lo evocó en Fútbol de medio siglo, el libro de Natalio Gorin: "Afuera todo lo que decía y hacía nos resultaba divertido, simpático; pero en la cancha era otra cosa, mandón, y todos le dábamos mucha bola, no por miedo sino porque sentíamos que era el conductor del equipo; había algunos de su misma generación que se le plantaban. Una vez Pedro Dellacha le dijo: 'Un insulto más y te arranco la cabeza'. Y lo habría hecho, porque estaba harto de sus gritos. Pero no había maldad ni bronca, eran cosas del juego.

Con apenas 20 años ya despuntaba su inefable osadía. En un partido contra Boca en una Bombonera embarrada por las intensas lluvias, River ganaba 2-0 y el experimentado Angel Labruna se comió un gol increíble frente al arquero Claudio Vacca. Y Pipo el lenguaraz no se quedó callado: "¿En dónde aprendiste ésa, Angel, en la Academia Pitman?". No obstante, el partido terminó en goleada 4-1 para la visita.

Rossi se sentía a sus anchas en los Superclásicos. Lo sufrían propios y extraños. En otro Boca-River disputado en 1957 en la Bombonera, el mediocampista riverplatense Pascasio Gilberto Sola discutió fuerte con un plateísta que le había gritado "¡devolvele la cara al perro!". Entonces llegó Pipo a la carrera para calmar los ánimos y le dijo a su compañero: "Terminala, quedate tranquilo y jugá al fútbol; no te vas a poner a ladrar ahora". Ese clásico terminó con otra una rotunda victoria 5-3 a favor de River.

En su segunda etapa en el club de Núñez, Rossi se había acostumbrado a jugar con Alfredo Pérez como defensor central, que se la daba siempre al pie o al pecho con suma precisión. Y Pipo le agradecía en medio del partido con frases como "Grande, Gallego, sus pases son de dulce de leche" o "Muy bien, Gallego, siga así, la próxima le doy un caramelo".

Con un breve tránsito por Huracán entre 1959 y 1961, le puso fin a su notable carrera de futbolista. Y en el mismo club de Parque Patricios (al que dirigió en tres ciclos distintos) empezó su derrotero como entrenador. En 1962 tuvo un paso fugaz al frente de la Selección. Claro que en el país además condujo a su amado River y Atlanta (ambos en dos ocasiones); también a Racing, All Boys y Ferro. Y además de sus incursiones como DT en España y Paraguay, prestó servicios en Colombia -país que volvió a recibirlo de brazos abiertos- cuando condujo a su querido Millonarios y al Deportivo Cali.

Las cosas del destino hicieron que en su prolífica etapa como entrenador sólo lograra un único éxito: cuando cruzó de vereda y sacó campeón nada menos que a Boca. Tenía 78 años cuando murió, jaqueado por el mal de Alzheimer. Pero el fútbol nunca olvidará su legado.

por Fabio Lannutti en Página 12

Le taparon la boca a Tevez

El virus del fútbol y la lengua de Tevez
El retorno del fútbol quedó encajado en esa estupenda definición de la utopía que daba Eduardo Galeano. Es como la línea del horizonte, decía. Sirve para caminar porque das dos pasos, pero se corre otro tanto. Hoy parece que la utopía es su propio regreso.

No hay vestigios de su vuelta, ni siquiera en las condiciones más indeseables: sin público, como si fuera una fría maqueta de lo que era. Se dirá: al menos es algo, la pelota rueda, se mueve por el campo aunque apenas se escuchen los pájaros. La realidad indica que no se vislumbra una apertura ni con los estadios desnudos.

Ya lo dijo el ministro de Salud Ginés González García: “La vuelta del fútbol no es prioridad”. El espectáculo más popular y masivo sigue maltrecho porque su futuro es incierto. Pero todavía puede ser peor si a su retorno le corren el arco todos los días. Con lo que eso conlleva.

La falta de recursos, los jugadores que no cobran, el resto de los empleados tampoco, los clubes que empiezan a endeudarse, la AFA que suprime los descensos, Agremiados que protesta, las aves rapaces que retornan con el discurso de las SA, Torneos y Competencias que suspende a su personal y dale que va.

Claudio Tapia tiene razón. Comentó que “sería un mamarracho volver y que alguien se contagie”. Es cierto, pero su reflexión no salió de un consejo de notables. También es un mamarracho el anuncio de suprimir los descensos. Porque partió de la premisa de que si los hubieran dejado, los dirigentes iban a gastar más dinero para reforzar sus planteles. O sea, que iban a derrocharlo.

No hay docencia, ni disuasivos que valgan. ¿Quién garantiza que sin descensos se invertirá menos? O acaso no continúan los promedios, la única tabla que miran los equipos de más abajo.

Los clubes son empleadores sui géneris. Sociedades civiles sin fines de lucro que en muchos casos tienen ingresos menores que los futbolistas de élite. Los hay mal manejados como Huracán -les debe a varios jugadores que reclaman desde enero pasado-, pero también existen dificultades enormes en otros porque el parate es inédito. Debe separarse la paja del trigo. Igual que cuando se analiza la situación de los jugadores.

Carlos Tevez se olvidó de sus propios colegas que juegan en el Ascenso. La mayoría de los casi cuatro mil profesionales que hay en la Argentina. Dijo: “El futbolista puede vivir seis meses o un año sin cobrar. No está en la desesperación del que vive con pibes al día, que tiene que salir de su casa a las 6 de la mañana y vuelve a las 7 de la tarde para darle de comer a la familia”.

Hizo pura demagogia. Habla el socio del ex presidente Macri y su familia en el negocio de los parques eólicos. El mismo presidente que empujó a la desesperación y el hambre a quienes reivindica el delantero de Boca.

Luis Salmerón, ex Tristán Suárez. que juega en la tercera categoría le respondió: “Que le avisen a Tevez que en el Ascenso hay jugadores que viven el día a día con los sueldos. Y que estamos un par de meses sin cobrar”. 

"Me chocó lo que dijo Tévez, pero no quiero pelearme. No es la realidad de todos los jugadores. Son pocos los que pueden vivir sin cobrar seis meses. Quizás se haya dirigido a los de elite que pueden ser de Boca y de River. No sé quién más. Hay jugadores de Primera que no se pueden dar el lujo de no cobrar por ese tiempo", le dijo Luis Ángel Salmerón a Mundo D, tras los dichos del goleador xeneize, al canal América, en los que aseguró que podían estar viviendo "seis meses" sin percibir los salarios, y sin aclaración sobre el resto de sus colegas que no juegan en equipos grandes o sin contratos en dólares como suele suceder en la Superliga.

"No lo digo para pelear con nadie sino por el hecho de aclarar cómo son las cosas en el fútbol argentino y la del ascenso, que es donde juego", agregó el ex Talleres 

La crisis económica provocada por el coronavirus es atravesada de diferente manera si se juega en la A, la C o en el campeonato profesional femenino. En el fútbol, como en la sociedad toda, la sufren muchísimo más las mayorías desfavorecidas.

No es lo mismo un sueldo de los 200 jugadores que cobran más de 500 mil pesos en Primera División -según Sergio Marchi de Agremiados son los sueldos top-, que un primer contrato en la B Nacional de 28 mil o el sueldo de una futbolista de 20 mil ubicados bajo la línea de pobreza.

Conviene siempre repasar los números antes de hablar.

por Gustavo Veiga en Página 12