La vuelta a la Copa de la Liga

Tras un fin de semana sin actividad oficial, por la disputa de la última fecha de las eliominatorias minoristas,  River volverá a jugar por los puntos el próximo sábado a partir de las 19 horas contra Defensa y Justicia, será en Florencio Varela por la 8º fecha de la Zona A de la Copa de la Liga.



Los del Más Grande bucarán volver al triunfo tras el superclásico para poder mantenerse en zona de clasificación a los cuartos de final del certamen. Actualmente el grupo A está sumamente ajustado y el Millo se encuentra cuarto con 13 unidades, a dos del líder que es Racing.

Para este partido el Muñeco recupera a un futbolista fundamental: David Martínez. El marcador central dejó atrás una distensión ligamentaria que lo alejó de las canchas más de un mes y regresará a la titularidad en lugar de Leandro González Pirez.

Por otro lado Gallardo también podrá contar con Esequiel Barco, quien luego del superclásico se entrenó varios días de manera diferenciada por una fatiga muscular. Además los seis seleccionados regresaron de la última doble fecha de Eliminatorias sin inconvenientes físicos y por ende podrán estar para visitar al Halcón.

Si bien se viene una seguidilla importante de partidos entre la Copa de la Liga y la fase de grupos de la Copa Libertadores el Muñeco pondría lo mejor que tienen a disposición para enfrentar a Defensa y Justicia el próximo sábado.

Formación probable:
 Franco Armani; Robert Rojas, Paulo Díaz, David Martínez y Milton Casco; Enzo Pérez, Enzo Fernández, Santiago Simón, Nicolás De La Cruz y  Esequiel Barco; Julián Álvarez.

Un tropezón no es caída

El genial estratega, tras la derrota en el superclásico, brindó una conferencia de prensa en la desdramatizó el resultado y  le bajó varios decibles a los errores defensivos que definieron el destino del duelo.

Gallardo trató de quitarle dramatismo a la derrota en el superclásico y bancó públicamente a sus futbolistas en la conferencia de prensa. Además, reveló qué fue lo que les dijo en el vestuario tras la caída en el Monumental

Las derrotas siempre son dolorosas. Muchos más en un superclásico, ante el eterno rival, en circunstancias difíciles de explicar. River fue por muchos pasajes del encuentro superior a Boca, pero falló en las dos áreas y terminó perdiendo un partido increíble. Son esos tropezones que dejan bronca y desilusión. Y que también pueden hacer perder el eje.

El Muñeco, sin embargo, intentó bajar un cambio y quitarle dramatismo a la caída en el Monumental. Asistió a la conferencia de prensa con esa premisa y repitió varias veces la palabra "serenidad".

Por eso, ante la consulta de La Página Millonaria sobre el mensaje que les transmitió a sus dirigidos dentro del vestuario una vez consumada la derrota, afirmó: "Les dije que fue un error y nada más. Listo, hay que dar vuelta la página. En el fútbol siempre se cometen errores. Hay que levantar la cabeza y seguir trabajando", expresó.

"Yo defiendo a mis jugadores. Y en el error, más todavía. Y cuando perdemos un partido, también, porque estoy convencido de lo que hacemos", agregó el entrenador del Más Grande, que salió a bancar públicamente a sus futbolistas y le bajó varios decibles a los errores defensivos que definieron el destino del superclásico en el Monumental.


por Ubaldo Kunz para LPM

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El Más Grande tras la goleada ante Gimnasia y Esgrima espera confiado el superclásico

 Con tres goles de penal (Enzo Fernández, Julián Alvarez, y Juan Quintero) y una yapa sobre la hora de Romero, tras un rebote, River aplastó a Gimnasia, se mantiene en la punta y llega entonadísimo al Superclásico.

Hasta casi la media de juego en las áreas no pasaba nada de nada. River tenía la pelota, Casco subía todo el tiempo por la izquierda y era como un delantero más para sumarse a Julián Alvarez y Barco, que rotaban por el frente de ataque, pero las insinuaciones se diluían en pases equivocados que fastidiaban a Gallardo, o en marcas férreas rivales que le hacían sentir a Gorosito que la primera parte del plan se cumplía sin inconvenientes.

El equipo platense se proponía interrumpir los circuitos de juego de River, y de vez en cuando meter un pelotazo para ver si encontraban a Tarragona o a Carbonero, a las espaldas de Rojas. Iban casi 30 minutos sin jugadas de gol. Lo más parecido a una llegada había sido un cabezazo de Tarragona, después de un buen centro propiciado por un error de De la Cruz.

Enzo Fernández esta vez no tenía mucha incidencia en el juego y De la Cruz tampoco, pero como River es lo que es a nadie le sorprendió que en la primera estocada se produjera el penal que abrió todo. Barco, que a esa altura se perfilaba ya como el que mejor hacía las cosas en su equipo, recibió en el área, amagó el remate, levantó la pelota y encontró en el camino con los brazos abiertos a Muro, que cuando se dio cuenta de lo que podía pasar no pudo sacar la mano.

Enzo Fernández festeja el primer gol de penal

Penal clavado que cobró instantáneamente Mastrángelo. Lo tiró Ezo Fernández al palo derecho de Rey que se tiró a ese palo, pero la pelota pasó por sobre su cuerpo. Uno a cero.

La clave del partido fue ese gol que desestructuró a Gimnasia y le dio a River la tranquilidad necesaria para seguir intentando ya sin urgencias, con la serenidad de saber que con la marca asfixiante resolvía cualquier atisbo de reacción del rival. De hecho, después de ese gol Armani casi no tocó la pelota.

 O sea, partido en vías de liquidación que se definió del todo cuando a los 44 minutos Rey enganchó con el pie a Barco y le cometió otro penal, de esos que no admiten discusiones. Lo tiró Julián Alvarez esta vez, River se puso 2-0 y a los de Gorosito el arco de River les empezó a quedar a kilómetros de distancia.

El segundo tiempo fue casi un entrenamiento. Los cambios de Gimnasia no les sirvieron para mucho y los de River sirvieron para acordarse de Boca, como cuando entró Quintero y todo el estadio canto “tomala vos, dámela a mi, el que no salta murió en Madrid”. 

Hubo otro penal para River por una falta involuntaria contra Alvarez y otra vez cambiaron el ejecutante. Quintero pateó contra el palo derecho como en los penales anteriores y quedó establecido el 3-0.

Gallardo sacó a Enzo Pérez, Alvarez y Barco (se llevó una ovación) para cuidarlos pensando en el Superclásico, y Rey salvó un par de llegadas a fondo, pero sobre la hora Brian Romero, en una jugada de un par de rebotes metió el 4-0 y lo gritó como loco, acaso pensando también en el partido de la semana que viene pidiendo que lo tengan en cuenta.

Con el 4-0 en sus bolsillos y en sus rostros felices, los hinchas de River cerraron la noche cantando desde otro lugar, pero con la misma fuerza el cantito tradicional que habían entonado los boquenses una semana atrás , aquello de “el domingo cueste lo que cueste”.

Juan José Panno en Página 12